El miedo
Frankenstein, de Mary Shelley (1818), y la Sombra de Carl Gustav Jung.
¿Qué tienen en común el 31 de octubre y el 14 de febrero? El día del terror y el día del amor esconden el mismo miedo: el de no ser amados, no ser reconocidos, quedarse solos. La criatura de Frankenstein no tiene nombre en toda la novela. Y lo que no tiene nombre no puede ser amado.
Las tres dinámicas
Las criaturas sin nombre
Escribimos sobre nuestro mayor miedo desde la voz de la criatura: «Quiero tanto que alguien me vea que…».
Una carta para la criatura
Tras leer tres fragmentos de la novela, escribimos una carta a la criatura desde nuestra propia sombra.
El creador que no huye
Recibimos la tarjeta de otra persona y le respondemos como el creador que esta vez sí se queda y la ve.